Este equipo usó técnicas de biología molecular para el diseño de una pieza de información genética capaz de insertarse en el genoma de insectos Anopheles Stephensi, una especie de mosquito que es un importante vector de la malaria en el subcontinente indio.
Esa pieza se insertó luego en los huevos de los mosquitos, de manera que la generación emergente es portadora de la información genética alterada que luego pasa a las generaciones futuras.
En el ambiente natural un mosquito vive en promedio sólo dos semanas, los investigadores están buscando ahora reducir el período de vida de los mosquitos para de igual forma aminorar el número de infecciones.













